Este blog nace para contar la historia de los pueblos de la comarca de Torrijos a través de imágenes y microrelatos.

viernes, 6 de diciembre de 2013

ALCALDES DE ALMOROX EN LA II REPÚBLICA.

Almorox 29 de marzo de 1914

Antonio Quero Garcia. Alcalde en 1936

Marcelino Escudero Rodríguez de la Torre. Primer alcalde franquista.

Martiniano Silván Parro. Alcalde con la monarquía y república.

Pedro Peña Adrada. Alcalde: 1931-1933.



ALCALDES DE ALMOROX EN LA II REPÚBLICA.- 


 
Como ocurriera en la casi totalidad de la geografía española, la monárquica familia Silván Parro, a través de Mariano, su miembro más destacado, que ya estuvo al frente de la corporación municipal durante la dictadura de Primero de Rivera, pasó a engrosar las filas conservadoras del partido de Alcalá Zamora, Derecha Liberal Republicana, para seguir detentando el poder. En Almorox, como en el resto de España, el cambio de régimen de Monarquía a República trajo consigo una modificación de actitud en muchos que habían sido monárquicos hasta las elecciones del 12 de abril de 1931.
    Pero el primer alcalde republicano de la villa, Martiniano Silván Parro, que accedió al Ayuntamiento a través del artículo 29 de la Ley Electoral, es decir, sin elecciones,  pronto encontraría una firme oposición a través de su adversario político más firme en la persona de Pedro Peña Sen que sí accedió a las alcaldía casi dos meses después con el apoyo popular.
 Éste nuevo primer edil republicano, en mayo de 1931, pertenecía al Partido Republicano Radical Socialista, que a pesar de su nombre era muy moderado, como el mismo Pedro, mantuvo serios enfrentamiento con el alcalde saliente que trascendieron a la prensa provincial. Tanto Martiniano Silván Parro como Pedro Peña Sen utilizaron los órganos de difusión afines a sus ideas para formular quejas. Éste último, a través del semanario “Renovación”, perteneciente a su formación política, reclamaba 30 pesetas,  de un árbol talado en “El Pinar” y que posteriormente fue subastado para leña. También exigían mayor control sobre el presupuesto municipal.
 Y así le replicaba, Martiniano en un artículo de prensa publicado en el diario católico “El Castellano”:

 “Presenté mis cuentas existiendo un desajuste de sólo 180 pesetas, con respecto a un movimiento de 50.000, que después fueron debidamente justificadas y se aprobó la liquidación. No debería decirlo, por modestia, pero ¿quién se ocupó de las escuelas? ¿ quién de la higiene pública? ¿ quién dispuso de mejor vigilancia sobre la policía de abastos? ¿quién ha llevado siempre una miras altruistas en pro del mejoramiento local?"

    Pedro Peña Adrada, ya afiliado a Izquierda Republica, partido de Manuel Azaña, estuvo al frente del Ayuntamiento hasta las elecciones generales de noviembre de 1933, en la que triunfó la derecha y Martiniano Silván volvió a liderar el Consistorio. Y hasta los comicios de febrero de 1936, con la victoria del Frente Popular, no gobernaría Almorox un hombre auténticamente de izquierdas en la persona del maestro: Antonio Quero García.
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 La opinión que tenía este profesor del gobierno municipal quedó plasmada en el cuaderno que uno de sus alumnos ha conservado hasta nuestros días. Se trataba de una redacción escrita por el escolar al dictado del profesor:

 “Lo que ésta villa fue, muy alto lo pregona el lema de su escudo: noble, fiel y leal. Lo que es ahora, nos lo dice su actual estado de abandono e indiferencia desde el punto de vista higiénico. Su lamentable atraso intelectual es una consecuencia inmediata de la desmoralización ambiental y de los antagonismos y rencillas personales, así como de las luchas seudo políticas. La decadencia de su producción vitivinícola contrasta con la riqueza y salud de sus aguas, su clima y su suelo, así como sus extensos pinares, únicos en la dilatada provincia de Toledo”.

    La  entrañable figura del maestro republicano rural, educado, culto, tolerante, afable, estaba representada en la persona de Antonio Quero. Como se dijo, éste accedió a la alcaldía tras la victoria del Frente Popular. Pero tras estallar la guerra pensó que el lugar idóneo para defender la república estaba en el frente de batalla y no en el tranquilo pueblo de Almorox. Antes de su marcha, el profesor buscó la persona más idónea para que le sustituyera en la corporación municipal. Y acertó, una vez más, porque Calixto Silván González gobernó Almorox con honestidad en tiempos difíciles.
    Este nuevo primer edil, soltero, labrador, y afiliado a U.G.T. desde 1932, sólo tenía 29 años cuando accedió a su cargo a finales de julio del 36. Durante su mandato no hubo derramamiento de sangre alguna.
 



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