Este blog nace para contar la historia de los pueblos de la comarca de Torrijos a través de imágenes y microrelatos.

jueves, 21 de septiembre de 2017

OCUPACIÓN DE GERINDOTE EL DÍA DE SU FIESTA PATRONAL.



Fotógrafo galés  Charles Clifford(1820-1863). Biblioteca Nacional de Madrid.
Caño Viejo de Gerindote hacia 1850.



LA LLEGADA DE LA TROPAS NACIONALES A GERINDOTE.



El día 22 de septiembre de 1936, las pocas familias conservadoras que aún quedaban en la localidad celebraron doblemente su fiesta patronal de San Mateo. Un pequeño destacamento del Ejército de África, camino de Toledo, que se había escindido de la columna principal, tomó la localidad sin oposición alguna.
En breve se nombró alcalde al terrateniente Valentín Rodríguez Gómez Olmedo, último alcalde de la dictadura de Primero Rivera. En realidad, más que una designación, esta reposición en el cargo fue simbólica y efímera, ya que el exalcalde monárquico, de avanzada edad y talante conciliador, pronto presentó su dimisión ante las autoridades militares. 
 No se produjo entonces ninguna represalia y ni un solo disparo. Incluso el último alcalde republicano, el socialista Adrián Rodríguez, que se había escondido en una casa de labor cercana a la población, fue advertido de que el mando militar quería dialogar con él sin venganza alguna. Y así fue, se personó en el ayuntamiento para entregar su bastón de mando “limpio de sangre”, según sus palabras. En la propia declaración de Adrián, realizada antes los Tribunales Militares que le juzgaron al finalizar la guerra,  a las 8 de la tarde del 22 de septiembre le fue a buscar a su escondite el vecino Gregorio González Rivera, transmitiéndole las promesas citadas. “El jefe militar me invitó a comer en el ayuntamiento y después me dejó en libertad”, reconocía el alcalde destituido. Pero su destino, junto con el de otros compañeros, como Atilano Navarro, cambiaría semanas después.  (1)


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(1) MORALES GUTIERREZ, J.A.: Gerindote, Historia y Costumbres. Autoedición, Toledo 2003.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

20 DE SEPTIEMBRE DE 1936





LA LLEGADA DE LAS TROPAS NACIONALES A SANTA OLALLA.-


La localidad de Santa Olalla quedó casi desierta de habitantes aquel 20 de septiembre de 1936. La mayoría habían emigrado para nunca más volver, sobre todo los que ostentaron algún cargo público o habían participado indirectamente en algún delito de sangre. Otros, incluso de ideología conservadora, simplemente se marcharon ante el temor a los aguerridos moros. Según La Causa General, de 3.078 habitantes que había censados, sólo quedaron 400 para recibir a las tropas nacionales. A ello contribuyó el desánimo de todos  los vecinos, de ambas ideologías, cuando se enteraron de lo ocurrido días atrás en El Casar de Escalona.
            En la retina de aquellas personas que recibieron a las tropas de Yagüe, aquel 20 de septiembre, a las 14,30 horas, ha quedado grabado el montón de ruinas a que quedaron reducidas parte las casas del pueblo, fruto de la batalla aérea librada por aquellas fechas.
            No hubo fusilamiento o represión inmediata como sucedió en otros pueblos. En Santa Olalla, a pesar de los asesinatos ocurridos semanas atrás, los aguerridos moros no tuvieron con quien saciar sus ansias de venganza, un poco aplacadas ya por los sucesos ocurridos el día antes en El Casar de Escalona.
            Corresponsales de guerra y periodistas extranjeros acompañaban a las columnas africanas. Uno de ellos, John T. Whitaquer, se ganó la confianza de Yagüe, quien le ayudó a sortear los rígidos controles impuestos a la mayoría de los corresponsales de países democráticos. Solo les permitían llegar al frente una vez concluida la batalla y siempre escoltados por el jefe de prensa de Franco. Pero este redactor debió transmitir por error una noticia equivocada que el historiador Paul Preston ha transcrito en su libro El holocausto español:

“Nunca olvidaré el momento en que presencié la ejecución en masa de los prisioneros. Me encontraba en la calle Mayor de Santa Olalla cuando llegaron siete camiones cargados de milicianos. Los hicieron bajar y los amontonaron como a un rebaño. Tenían ese aspecto apático, exhausto y derrotado de los soldados que ya no pueden resistir por más tiempo el vapuleo de las bombas alemanas. La mayoría de ellos llevaba en las manos una toalla o una camisa sucia: las banderas blancas con las que señalaban su rendición. Dos oficiales de Franco les ofrecieron cigarrillos y algunos prisioneros se echaron a reír como niños acobardados al fumar su primer cigarro en varias semanas. De repente, un oficial me agarró del brazo y me dijo: "Es hora de marcharse de aquí". Frente a los amontonados prisioneros, unos 600 hombres, unos Regulares empezaron a montar sus ametralladoras. Los prisioneros los vieron igual que los vi yo. Temblaron al unísono cuando los que estaban en primera fila, enmudecidos por el pánico, retrocedieron, pálidos y con los ojos desorbitados, aterrorizados”. (1)

Pero esta información no es correcta. Las únicas atrocidades que se recuerdan en Santa Olalla son las ya citadas de El Casar de Escalona, donde el número de muertos en el campo de batalla sí pudo aproximarse a esa cifra de 600 republicanos. Alguien, Preston o Whitaker, debió confundir la localidad y la forma en que ocurrieron los hechos. En la comarca de Torrijos no se tiene constancia de una masacre en masa de esa magnitud. (2)


(1) Preston, Paul: El holocausto español, Op. Cit, p. 488. Tomado de Whitaker, We Cannot Escape History, pp. 111-112; Whitaker, "Preludi to World War: A Witness from Spain", Foreign Affairs, vol 21, nº 1, October, 1942, pp 105-106.


(2) Morales Gutiérrez, Juan Antonio: La Segunda República y Guerra Civil en Santa Olalla; Editorial Ledoria, Toledo 2016.

sábado, 29 de julio de 2017

GERINDOTE Y EL DEPORTE DE LA PELOTA A MANO




Puerta  de entrada al desaparecido
primer frontón de la localidad. La fachada del caserón de "doña
Jacoba" sigue igual desde hace 97 años
 Imagen tomada
el 29 de julio de 2017.

Puerta del frontón, hacía 1960.

En procesión frente a la fachada del caserón de "doña Jacoba", hacia 1955.

El Frontón del Acisclo, junto a la carretera de Torrijos,
 desapareció a finales del siglo XX.

GERINDOTE, EL FRONTÓN Y PATROCINIO FUENTES PÉREZ (1904-1970)


               El escritor Patrocinio Fuentes Pérez nació en Val de Santo Domingo en el año 1904. Sus primeros estudios los realizó en el Colegio San Gil de Torrijos. Por causa de una enfermedad, y porque el cumplimiento de su servicio militar coincidía con la guerra de África, evitó dicha obligación marchándose a Buenos Aires(Argentina). Ya nunca más volvió a España, a la que añoró durante toda su vida, falleciendo en esa ciudad en 1970.
              Patrocinio Fuentes nos confirmó, en sus escritos de 1920, que el primer frontón de Gerindote se encontraba en la plaza y que era la localidad con más afición de la comarca a este deporte. Así lo relataba:


            " Recuerdo que la primera vez que visité Gerindote, fue una hermosa mañana primaveral en la  festividad de San José. Concurrí en compañía de mi amigo Leovigildo, que por ese tiempo cursaba Bachillerato en el Colegio San Gil de Torrijos, con el propósito de jugar un partido de pelota a mano. Un alegre y simpático mocito gerindotano, apodado "El Trompa",  nos estaba esperando a la entrada de su pueblo. Después nos dirigimos a la plaza donde se encontraba un soberbio frontón atestado de gente. Sin duda, era la localidad con mayor afición a dicho deporte de toda la comarca".

               Este primer frontón de Gerindote se encontraba el caserón de "doña Jacoba", cuya esplendorosa fachada sigue adornando la plaza de la villa. Aquí germinó una afición a la pelota mano que convirtió, y aún perdura, a esta localidad en pionera de dicho deporte en la provincia de Toledo.(1) (2)
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(1) FUENTES PÉREZ, PATROCINIO; Gerindote y sus leyendas; Diputación Provincial de Toledo, año 2004.
(2) MORALES GUTIÉRREZ, JUAN ANTONIO. Gerindote, historia y costumbres. Autoedición, año 2003.
              
              



lunes, 24 de julio de 2017

GERINDOTE Y ALONSO DE COVARRUBIAS




Vista aérea de Gerindote, hacia 1962. En la parte superior de la imagen uno
de los caminos que conducían a La Hurtada.

ALONSO DE COVARRUBIAS Y SU LUGAR DE NACIMIENTO.


               Alonso de Covarrubias fue uno de los más importantes arquitectos del siglo XVI en España y según afirma parte de la historiografía nació en 1488 en La Hurtada. Este lugar fue una aldea, despoblada en el siglo XVII,  situada a 1/2 legua de los pueblos de Torrijos, Val de Santo Domingo y Gerindote, de la que no queda vestigio alguno. Pero la calle Hurtada sí existe aun en Gerindote. En esta localidad, ya en 1576, casi un siglo después del nacimiento de Alonso, los vecinos llevaban en procesión a San Sebastián y a San Juan de Porta Latina hasta el lugar de la Hurtada, como prueba inequívoca de la estrecha relación entre ambas poblaciones(1)
               Los  padres de Alonso de Covarrubias fueron el torrijeño Sebastián Martínez de Covarrubias y de la gerindotana María Gutiérrez de Leyva. La esposa del artista, María Gutiérrez de Egas, era sobrina de los célebres arquitectos Antón y Enrique Egas, a quienes se atribuye la construcción de la Colegiata, ayudados por el joven Alonso.
               En el expediente de limpieza de sangre de un hijo de Alonso de Covarrubias,  todos los testigos respondieron que su madre era de Gerindote y el alcalde de esta villa, Pedro Martín Nombela, manifestó que "conoció a Alonso de Covarrubias por verle en este lugar, y de su madre  oyó decir era natural de Gerindote".(2)
                             
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(1) MORALES GUTIERREZ, JUAN ANTONIO; Gerindote. Historia y Costumbres. Autoedición, Toledo, 2003. En la Relaciones Topográficas de Felipe II, se decía: " En Gerindote guardan a San Sebastián  y a San Juan de Porta Latina por voto del pueblo, y van en procesión a La Hurtada, que está a media legua, y no se sabe por qué causa o razón, o por necesidad o devoción".

(2) SANTOS VAQUERO, ÁNGEL y SANTOS MARTÍN, ÁNGEL. Alonso de Covarrubias, el hombre y el artífice; Editorial Azacanes, Toledo, 2003

lunes, 17 de julio de 2017

SANTA OLALLA ANTE EL 18 DE JULIO


Escaramuza de algunos milicianos  junto a la Iglesia de San Pedro, en Santa Olalla.  Verano de 1936. Imagen cedida
por Roberto Félix.


SUBLEVACIÓN MILITAR Y REVOLUCIÓN POPULAR.



El golpe militar fracasó en algunos sitios y triunfó en otros, dividendo al país. La gran paradoja consistió en que el levantamiento militar, que supuestamente pretendía evitar una revolución en ciernes, lo que hizo realmente fue provocarla. Por ello, en aquel verano del 1936, la revolución desató en la retaguardia (y Santa Olalla estaba en esa zona) una represión indiscriminada sobre personas sospechosas de colaborar con los rebeldes o simplemente de simpatizantes de derechas, entre los que se incluyó el clero. Otros muchos asesinatos no tuvieron motivación política y fueron simples ajustes de cuentas particulares, como el perpetrado contra Juan Sánchez, El Panadero, a manos de Eugenio Collado.
Aunque semanas atrás el gobernador había ordenado la retirada de armamento de toda la provincia, "el 18 de julio de 1936 había en Santa Olalla 45 derechistas con armas, pero la izquierda tomó el poder”, según refería la propia Causa General. La orden de embargo de armamento fue dada por el alcalde Lorenzo Navarro a dos miembros del Comité: Bartolomé Rayón Montoro y Timoteo Recio, quienes requisaron varias pistolas y bastante munición, así como un rifle a Luís Hierro Hierro antes de su huida de la villa. Pero la casi totalidad del material no pudo ser requisado porque fue soterrado previamente en el corral de José Vélez. (1)
Esta circunstancia de no apoyar a la rebelión fue común en toda la comarca, a excepción de La Torre de Esteban de Hambrán donde un nutrido grupo de vecinos se amotinaron en torno a su líder, Juan Aguado, jefe de Falange, que tenía armamento escondido para tal fin.
En Santa Olalla, las familias Hierro, Vélez, Sánchez de Rivera o Salamanca, únicas que podían haber optado por la misma vía utilizada en La Torre, prefirieron la sumisión o la huida inmediata de la villa, como el caso de Ángel Gómez de Agüero Vélez, afiliado a Falange, que escapó atemorizado hasta Talavera de la Reina donde sería asesinado por convecinos que se desplazaron hasta la ciudad de la cerámica para tal fin. De igual manera, Pedro Hierro Hierro, el hombre más buscado, desapareció el mismo día 18 de julio con dirección hacia La Adrada (Ávila), donde permaneció unos días para después refugiarse en Madrid. Aunque semanas después sería detenido y conducido a la prisión de Alicante donde permanecería hasta su fuga en 1938. Volvió a la capital de España y aquí permaneció escondido, hasta que finalizó la contienda, gracias a la ayuda que le prestó un obrero del campo que trabajó en sus fincas durante más de 12 años, Alfonso Benayas Aguilar. Este fiel servidor llevaba comida todos los días, sin ser visto, al escondite donde estaba su antiguo patrono en la capital. Pero años después, al acabar la contienda, la familia Hierro devolvió el favor a su leal empleado juzgado por los tribunales militares por su condición de miembro de la Sociedad Obrera La Palanca y haber participado en huelgas y manifestaciones. Los informes y avales de Pedro Hierro fueron suficientes para que, en 1943, el tribunal militar ordenara sobreseer sin cargos la causa seguida contra Alfonso Benayas. (2)
Los elementos conservadores no se arriesgaron a secundar el levantamiento porque sabían que no tendrían el apoyo de una población, en su mayoría de izquierdas y que votó al PSOE en las últimas elecciones generales celebradas en febrero. Santa Olalla se había quedado sin Guardia Civil que pudiera impedir tales atropellos. Éste fue el alto precio que se pagó para que triunfara la sublevación en la Ciudad Imperial ya que el orden público en los pueblos quedó a merced de los Comités del Frente Popular.

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(1) (2) Morales Gutiérrez, Juan Antonio; La Segunda República y Guerra Civil en Santa Olalla; Editorial Ledoria; Toledo 2016.


jueves, 29 de junio de 2017

MUERTE DE UN ALFEREZ PUEBLANO.

Paseo de la Castellana de Madrid, 14 de abril de 1936. Disturbios en el desfile
militar. Fotografía Diario El Sol.

 LA MUERTE DE ANASTASIO DE LOS REYES LÓPEZ-DÁVILA, UN ALFEREZ DE LA GUARDÍA CIVIL, NATURAL DE LA PUEBLA DE MONTALBÁN, EN UN DESFILE MILITAR EN MADRID.


          El día 14 de abril de 1936, Día de la República, en el Paseo de la Castellana de Madrid, con la presencia de Manuel Azaña, se celebró un desfile militar. Mientras que los partidarios de la República celebraban su fiesta, un grupo de opositores irrumpió para sembrar el caos. El guardia civil, Anastasio de los Reyes López-Dávila, natural de La Puebla de Montalbán, vestido de paisano cayó herido de muerte por un disparo de sus contrincantes políticos.
          El entierro del pueblano se convirtió en una manifestación derechista y se armó una batalla campal por las calles de Madrid. Aunque se había prohibido que el cortejo fúnebre atravesase la ciudad, quienes los encabezaron insistieron en hacerlo con el resultado de seis personas muertas y decenas de heridos.(1)
          La Puebla de Montalbán rindió homenaje al alférez Reyes el día 30 de noviembre de 1962 y a partir de esa fecha las escuelas públicas de la calle Canes llevaron su nombre.(2)


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(1) Diario El Sol, de fecha 15 de abril de 1936
(2) MARTÍN DIAZ-GUERRA, ALFONSO; La Segunda República y Guerra Civil en La Puebla de Montalbán; autoedición, año 2005.

sábado, 24 de junio de 2017

SANTA OLALLA Y GREGORIO SÁNCHEZ.





Hotel Recio de Santa Olalla, agosto de 2003. Presentación del libro "Santa Olalla
a mitad del camino". Gregorio Sánchez, acompañado de algunos de sus alumnos
y otros invitados al acto. Foto Fernando Alcántara.


Gregorio Sánchez y su amigo Pedro Rodríguez, "Cruel".
Párroco de Santa Olalla, Gregorio, Pedro Hierro(alcalde) y la primera esposa del matador,
recibiendo un homenaje del ayuntamiento de su pueblo.
Emiliano Nuero, "El Toledano", alumno aventajado
en la "escuela de la tía Ili". Llegó a tomar la
alternativa en la plaza de Torrijos en 1969.
"El Guerrillero" y "El Vencejo", novilleros, pupilos de Gregorio en la Escuela de
Santa Olalla.

Manuel Notario, "El Guerrillero", en su debut en 1970.
"El Guerrillero", bajo la atenta mirada de Gregogio, al fondo.
"El tío Caracas",  de la mano de Santiago Rodríguez, "Pichi"


Madrid, 19 de mayo de 1987. Carlos Collado abrió la puerta grande de
Las Ventas tras encerrarse con 6 novillos.


SANTA OLALLA Y GREGORIO SÁNCHEZ(1927-2017)



               Gregorio Sánchez nació en Santa Olalla en el seno de una familia humilde que quedó marcada para siempre con el injusto fusilamiento de su padre, Anselmo Lozano, miembro de la última corporación municipal republicana de la localidad, que no estuvo implicado en delito alguno.(1) Para huir de las penurias y ayudar a su numerosa familia tuvo que elegir entre ser albañil o torero.
               Sus primeros contacto con el mundo del toro, aunque de espectáculo cómico-taurino se tratara, vinieron de la mano de su tío Felipe Sanz, "El tío Caracas". Después, Gregorio llegó a acumular 10 puertas grandes en la plaza de Las Ventas y forjó la carrera de matadores como El Niño de la Taurina o El Juli, sin olvidarnos de otros alumnos santaolalleros que nunca alcanzaron el éxito. Nos referimos a novilleros y matadores, vecinos de Santa Olalla, como "El Vencejo", "El Toledano", Marcelino Rodríguez Bernal, "Gallito", los hermanos "Crueles", Pedro y Arcadio, "El Guerrillero", Emilio Herrera Peña, "Machaquito", "Angelete" y "Molleja", entre otros.
               Toda esta generación de jóvenes aprendices santaolalleros se adiestraron bajo la protección de Gregorio Sánchez. Las clases de tauromáquia las recibían en "el corral de la tía Ili", suegra por entonces del matador, en la calle Estación, que siempre se lamentaba del alboroto provocado por los principiantes. Pero solo "Angelete" y "El Toledano" llegarían a tomar la alternativa como matadores, además de Carlos Collado, que es de varias generaciones posteriores a  la "escuela de la tía Ili".(2)
               La mayoría de los novilleros y matadores citados se reunieron en Santa Olalla, después de varias décadas, en el año 2003, junto a su maestro, con ocasión de la presentación del libro "Santa Olalla a mitad del camino". Entre las muchas anécdotas que allí se contaron, que reflejan la crudeza del mundo del toro, una de ellas, relatada por "Gallito", nos emocionó a todos: " En la década de los 60 recibí un puntazo de un novillo en una plaza de carros de una localidad próxima a Talavera, y como no tenía cuadrilla, dinero, medios, médico o ambulancia, me hice un torniquete en el muslo para contener la hemorragia de sangre y me volví solo a Santa Olalla, en tren y vestido de luces para evitar más desgarros en la pierna. Pero las cornás más duras las daba el hambre. ".(3)
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               (1) Archivo Militar e Histórico de Defensa.   La ejecución se produjo el 8 de mayo 1940, en el cementerio de La Almudena de Madrid, en aplicación de una sentencia injusta dictada por el los tribunales militares franquistas en un juicio sin garantía jurídica y sin abogado defensor. Un día después, Gregorio cumpliría 13 años de edad.
                    (2) MORALES GUTIÉRREZ, JUAN ANTONIO; Santa Olalla a mitad del camino; autoedición, Toledo 2003.
               (3) Testimonio de Rafael Bernal Garcia, "Gallito".





Angelete en Madrid,





Pedrito "El Cruel" aclamado en Santa Olalla.


Derecha a izquierda: Pedro Rodríguez, Gregorio Sánchez, Gregorio(Restaurante), Carlos
Collado y otro.

Homenaje de despedida al "tío Caracas", año 1973, con "Niño Westin" y "El
Pichi".
Marcelino Rodríguez y Pedro "El Cruel", pupilos de Gregorio,

de Gregorio.
Gregorio Sánchez.

Gregorio Sánchez y al fondo su amigo Emilio Herrera Piña.
Gregorio Sánchez y "El Cordobés", en un bar de Santa Olalla.



Anselmo Lozano, padre de Gregorio.