Este blog nace para contar la historia de los pueblos de la comarca de Torrijos a través de imágenes y microrelatos.

jueves, 17 de mayo de 2018

GERINDOTE Y SUS CAÑOS

Caño Nuevo, hacía 1965. Colección del autor.



Caño Viejo, hacía 1850. Foto Charles Clifford


LOS CAÑOS DE GERINDOTE



Introducción.


            Cuando en el año 1850 el fotógrafo galés Charles Clifford(1820-1863)  se detuvo ante el bonito caño de Gerindote(fotografía 1), atraído por el pequeño aguador que se afanaba para echarse al hombro un cántaro de agua, posiblemente se percatara de la fecha de construcción del mismo. Tenía una inscripción grabada en  el granito con la palabra "Carolus III", evidenciando que fue a mediados del siglo XVIII el momento de su edificación.(1)
            Este retratista de la Reina de España, a su paso por Gerindote, camino de La Puebla de Montalbán, no captó la imagen del otro caño existente en el pueblo porque era preciso desviarse un centenar de metros desde la carretera. Pero cuando Clifford pasó por Gerindote las dos fuentes ya abastecían a la población desde pocos años antes de 1782.
            Según las Relaciones Topográficas del Cardenal Lorenzana, editadas en esta fecha, el Caño Nuevo (fotografías 2, 3 y 4) acababa de construirse "y era la segunda fuente de la villa", se decía textualmente. Por ello, llegamos a la conclusión de que el Caño Viejo se construyó entre 1759(año en que comenzó a reinar Carlos III, quien puso si firma en el granito), y la fecha de publicación de las Relaciones en 1792, que ya daban fe de la existencia del caño. (2)
             El Caño Nuevo ha desaparecido en la actualidad porque, en la década de los setenta del siglo XX, un alcalde desaprensivo acabó con los sueños de muchos gerindotanos. Por su parte, el Caño Viejo, emblema de la localidad, se ha conservado hasta nuestros días, aunque en un estado de lamentable abandono por parte de todas las corporaciones municipales que se han ido sucediendo en las últimas décadas.
            Por lo tanto, ambos caños fueron mandados construir durante el reinado de Carlos III(1759-1788), considerado por la historiografía como un gran rey, quien en política interior intentó modernizar la sociedad utilizando el poder absoluto del Monarca bajo el programa ilustrado.

            El agua en Gerindote durante los años de construcción de los caños.

            El Zerindote de 1782(se escribía con Z en aquel año), tenía un vecindario compuesto de 220 familias, todos ellas bajo la tutela del duque de Astorga y marqués de Altamira, que lo había heredado a través de los siglos de don Gutierre de Cárdenas, aunque no perteneciera a su dinastía.
            El pueblo era regido por un alcalde y un alguacil nombrados por el duque de Maqueda. Además, contaba con una taberna, donde los hombres formaba sus tertulias y siempre olía a vino, la mayoría de las veces aguado. A la vez que las mujeres charlaban en los caños mientras se llenaban sus cántaros. Por ello, una ordenanza del ayuntamiento de Toledo, en 1802, disponía que las tabernas no debían tener pozo para no echar agua en el vino.
            Las aguas eran escasas en aquel 1792 y había muy poca conciencia cívica hacia los lugares públicos. Los vecinos arrojaban los desperdicios y basura a la calle con mucha frecuencia, formándose basureros en cualquier rincón sombrío de la villa. Ello unido al foco de contagio de enfermedades que producían los caños, cuando sus aguas no estaban canalizadas de forma subterránea, hacía elevar el número de defunciones. Así, entre los años 1777 hasta 1781 nacieron en Gerindote 177 personas y murieron 176. Y en el año 1779 nacieron 41 niños, la misma cifra de chicos que fallecieron a la siguiente temporada de 1780. Todas estas defunciones infantiles pudieron producirse por la falta de higiene, junto con la peste y el cólera. Las enfermedades más comunes era "las tercianas y algunas quartanas, cuyo método curativo las sangrías, purgas y quina. Y las menos frecuentes el tabardillo y los dolores de costado", se decía en las Descripciones del Cardenal Lorenzana.(3)
           
           
            El Caño Viejo.


            Los orígenes del manantial que abastece al Caño Viejo son inciertos; si bien, esta fuente que ha perdurado hasta nuestros días data del año 1765, aproximadamente. Aunque aquel surtidor de agua pudo ser utilizado desde mucho antes de esta fecha, incluso en época medieval.
            Hasta mediados del siglo XVIII Gerindote consumía aguas extraídas de los acuíferos subterráneos, por medios de pozos, o de la lluvia, recogida en aljibes, en tiempos más remotos. Pero era claramente insuficiente. La solución estaba encontrar un manantial con bastante caudal para abastecer la población. Y lo hallaron en la zona muy cercana a la Cañada Real Segoviana, al oeste de la villa, a poca distancia del paraje conocido como Cerro del Calvario.(4) 
            El primer proyecto debió consistir en conducir por tuberías subterráneas el agua desde allí hasta la fuente pública. Durante más de un siglo fue la solución, pero pronto empezó a faltar agua debido a las roturas y a las nuevas edificaciones que se construían sobre los canales. Por ello, se decide la realización una nueva conducción en forma de galerías o cuevas subterráneas (fotografía 5), que han perdurado hasta nuestros días, para que el agua discurriera por gravedad. Se aprovecho el relieve en cuesta desde el lugar de su nacimiento en la Caña Real Segoviana, por el Cerro del Calvario hasta el Caño Viejo, a través de la calle Talavera, callejón del Pozo Arriba, plaza de España y avenida de la Constitución (en su nomenclatura actual).
            Pero el derrumbamiento de éstas conducciones de tierra fue el caballo de batalla de los ayuntamientos de los siglos XIX y XX, por eso se reconstruían y eran revestidas de una bóveda de albañilería. Y en la actualidad, otoño de 2016, la alcaldía de Gerindote proyecta unas nuevas actuaciones para restablecer, tras un nuevo derrumbe, el parón del curso de las aguas y que estas vuelvan a correr por los dos caños de color dorado que alimentaban el pilar de piedra que sirvió de abrevadero de animales.
            En los libros de actas municipales del siglo XX,  son numerosos los acuerdos plenarios al respecto de acordar inversiones para caños. Así, resaltamos la sesión de 21 de enero de 1930, a través de la cual el alcalde Maximiano de la Peña ofreció su pozo privado hasta que el albañil Juan Pérez Arnáez finalizara la reparación de una "bóveda de unos 14 metros de longitud y 4 de altura" por la había dejado de discurrir el agua. Pero fue en el periodo de la Segunda República donde se acometieron las mayores reformas de las galerías subterráneas, sin duda para paliar el problema de desempleo en el que estaba sumida la villa. Así, el primer alcalde republicano Cipriano Gutiérrez Martín solicitó un préstamo de 15.000 pesetas al Instituto Nacional de Previsión Social de Castilla La Nueva, para que el albañil Feliciano Navarro Peña ejecutara nuevas mejoras en su canalización.(5)
            A pesar de la escasez de agua, el nombre de  Gerindote se relaciona con cultivos de regadío. Así, el hidrónimo del paraje " Las Hontanillas" es referido a "fuentes";  y "Las Alberquillas" a depósito de aguas. Sin duda, el topónimo de la finca " El Caracol", indica terreno húmedo, así como los lugares del "Sapo" y las "Boquillas". Y hasta mediados del siglo XX existieron manantiales de aguas, ajenos a los caños, llamados Fuente Tardía y Fuente Piojosa.(6)
            Solo el arroyo de Barcience baña la parte sur-este del término de Gerindote, con una superficie de más de 4.460 hectáreas en una extensa llanura en la que sólo sobresalen pequeñas hondonadas inferiores a los 600 metros: El Caracol, Brogelín y Calzada.
            Otro arroyuelo más pequeño, denominado "La Charca", que desemboca en aquel otro torrente, y todos ellos en el cercano río Tajo, sirvió de la lavadero público y zona de recreo a los habitantes de Gerindote durante siglos. Esta zona era conocida como el humedal de "Las Charcas" y su superficie se inundaba casi de forma permanente todo el año, a modo de marisma andaluza. A pesar de la distancia que separaba esta zona húmeda de Gerindote, unos 3 kilómetros, los vecinos acudían a caballo, burros o mulas, para lavar la ropa y pasar allí la mayor parte del día de recreo. Este paraje idílico, que limitaba con la actual carretera de Albarreal de Tajo a Torrijos, desapareció para siempre en la década de los  años 40 del siglo XX.(7)
            A partir del año 1968 comenzó a llegar al agua corriente a los grifos de los gerindotanos a través de un nuevo pozo. Los alcaldes Pedro Rodríguez Merchán, Ángel Martín y Gerardo de la Peña Rivera fueron los artífices de tan importante acometida. Los caños habían llegado a su fin. Después de varios siglos saciando la sed de los vecinos, ya solo serían utilizados como abrevadero de animales.
            El abastecimiento de agua ha sido durante siglos un problema en Gerindote, porque a su escasez hay que añadir el problema de la potabilidad. Sin un mínimo control sanitario, las aguas eran las causantes de enfermedades que, en muchos casos, desencadenaban la muerte de sus habitantes; máxime cuando la filtración de basuras y aguas residuales llegaban hasta las conducciones subterráneas que atravesaban el callejón del Pozo Arriba y la calle Talavera. Y cuando llegaba el verano la preocupación aumentaba ante el escaso caudal que manaba. Era entonces cuando se recurría a los pozos particulares, cuyos dueños los compartían de forma solidaria con sus convecinos.
            Desde finales de 2009,la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha acordó suministrar agua de calidad procedente del embalse de Picadas, situado en la Comunidad de Madrid, sobre el cauce del río Alberche y en las estribaciones de la sierra de Gredos. Las obras de conducción fueron ejecutadas mediante un convenio suscrito con la Confederación Hidrográfica del Tajo. Su depósito de agua en Gerindote se encuentra en escasos metros de la Caña Real Segoviana, muy próximo al viejo pozo, que durante décadas suministro a la localidad, y a los manantiales que surtieron a los Caños Viejo y Nuevo.(8)



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(1) Biblioteca Nacional de España, colección fotográfica. La imagen de Charles Clifford fue rescatada de estos archivos por el historiador gerindotano Eduardo González Calleja.
(2) Archivo Diocesano de Toledo; Relaciones del Cardenal Lorenzana.
(3) Archivo Diocesano de Toledo; Relaciones del Cardenal Lorenzana
(4)MORALES GUTIÉRREZ, JUAN ANTONIO; Gerindote, historia y costumbres, Toledo 2001, autoedición.
(5) Archivo municipal de Gerindote. Libro de actas, sesión...
(6) JIMÉNEZ DE GREGORIO,F.(1962): Los pueblos de la provincia de Toledo hasta finaliza el siglo XVIII, población, sociedad, economía, historia. Tomo I. Toledo.
(7) MORALES GUTIÉRREZ, JUAN ANTONIO; Gerindote, historia y costumbres, Toledo 2001, autoedición.
(8) Archivos de la Confederación Hidrográfica del Tajo.






miércoles, 7 de marzo de 2018

ESCALONA. HISTORIA ORAL.

Lugar donde cayeron abatidos los cuatro manifestantes el 8 de marzo
de 1936.





Ventana del bar Alberche, en Escalona. En el parque del fondo
cayeron muertos los cuatro manifestantes el 8 de marzo de 1936. Foto de 6 marzo 2018.



CIPRIANO RODRIGUEZ. (1915-2011)

Testimonio.


El 8 de marzo de 1936 fue una jornada muy sangrienta en Escalona. Ocurrió que una manifestación campesina, cuatro jornaleros murieron heridos de bala en un lugar próximo a la plaza de la villa, junto al “Bar Alberche”, propiedad de mi tío Demetrio Rodríguez Esteban. Este bar aún existe con el mismo nombre y entonces era el centro de reunión  de persona de derechas, afines a Sánchez Cabezudo.
El juez de instrucción  ordenó el ingreso en la prisión de Toledo de mi tío Demetrio, junto a otros tres destacados derechistas locales, Longinos Montero, Bibiano Diaz y Cipriano Gallego. También fue encarcelado por los mismos hechos el izquierdista Zoilo Díaz Valdepeñas, que arrebató una pistola caída en el suelo y disparó contra Cipriano Gallego. Por su parte, el cabo de la Guardia Civil apodado “El Corneta”, fue trasladado del acuartelamiento de la localidad al de otro lugar para evitar represalias del vecindario.
La manifestación del 8 de marzo de 1936 pasaba por delante de dicha taberna  y algo pasó, pero cundió el pánico entre la masa campesina y el citado bar fue apedreado por los obreros. Después, en el tumulto, se oyeron disparos de la Guardia Civil con el resultado de víctimas ya citado.  
Existen dos versiones opuestas de los hechos. Una fue la ofrecida por el líder derechista Calvo Sotelo en el Congreso de Diputados: que lo manifestantes provocaron los disturbios arrojando piedras contra la fachada del “Bar Alberche” y la Guardia Civil tuvo que defenderse. Y la otra, que mi tío Demetrio sacó un fusil desde la venta de su bar y ahí empezó el alboroto. Yo tenía entonces 21 años de edad y sé toda la verdad, pero no quiero remover viejas heridas.
           

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SINOPSIS:

El día 8 de marzo de 1936, en una manifestación campesina, cuatro jornaleros del campo fueron abatidos a tiros por la Guardia Civil en un lugar próximo a la plaza de la villa, junto al “Bar Alberche”, propiedad del derechista Demetrio Rodríguez Esteban. Este establecimiento, 82 años después, aún conserva su nombre y misma ubicación en la plaza de Escalona.
Los hechos tuvieron tanta relevancia que el diputado Calvo Sotelo expuso su versión de los mismos en el Congreso de los Diputados: presentó las muertes  como un caso de legítima defensa; pero no fue así. Lo cierto es que fue una provocación del grupo de Sánchez Cabezudo. El parlamentario pretendía amplificar, y en muchos casos tergiversar, como en caso de Escalona, los desórdenes públicos que estaba viviendo España tras la victoria del Frente Popular para provocar una intervención militar. (1)


MORALES GUTIÉRREZ, JUAN ANTONIO: Guerra civil en la comarca de Torrijos; Autoedición; Toledo, 2003.






sábado, 17 de febrero de 2018

ESCALONILLA. HISTORIA ORAL.





Procesión en Escalonilla del Cristo de la Cruz a Cuestas. Archivo Rodríguez, año 1928.




MANUEL GARCÍA SÁNCHEZ. Labrador (1923-2015)

Testimonio



                De la proclamación de II República en 1931 recuerdo que ordenaron retirar los Crucifijos de las escuelas, pero mi madre dijo: “Mis hijos no vuelven al colegio hasta que no los cuelguen otra vez”. Así fue, no regresé hasta el año 1933 que ganaron las elecciones las derechas y nombraron como alcalde de Escalonilla a Marcelo del Moral Guío.
Antes de estallar la guerra, en la primavera de 1936, los jóvenes socialistas y comunistas  amedrentaban, insultaban y azotaban con una goma a los de derechas: era la llamada ley de goma. Nos impedían ir a misa y decían que olíamos a cera. 
         Una vez iniciada la contienda, el nuevo alcalde socialista, Félix Fernández Molina, fue el responsable de hechos muy graves que ocurrieron en la localidad. Ocurrió que  el 23 de agosto de1936 asesinaron a Tomás Corcuera Herrero, Casto Gallardo González, Marcelo del Moral Guío y Jesús Alía Palomo. Los tres primeros tenían su domicilio en el pueblo, pero se marcharon temerosos de su destino, huyendo a Madrid semanas atrás del 18 de julio de 1936. turba de gente, arremolinada en la plaza, esperaba la llegada de los cuatro detenidos para ser asesinados en la finca Nohalos. Pero los miembros del Comité decidieron cambiar el lugar de ejecución por otro muy próximo a la localidad de Gerindote.
Días antes de la entrada de la fuerzas nacionales, en septiembre de 1936, el citado alcalde Félix Fernández Molina huyó a zona roja, junto con la mayoría de los miembros del Comité. Logró sobrevivir hasta 1945, fecha en que fue ejecutado en la cárcel de Yeserías. Tengo constancia de este hecho porque, en aquellas fechas, cumplía mi servicio militar en Leganés y coincidí con una hermana que llevaba el colchón y otros enseres de Félix al hombro: “Manuel, ya me lo han matado”, comentó con resignación.
        
        


jueves, 15 de febrero de 2018

HISTORIA ORAL. BURUJÓN.






Plaza de Burujón, año 1958. Foto Archivo de la Diputación Provincial de Toledo.



ISIDRO DE TORRES  RODRÍGUEZ. Agricultor (1915-2016)  

Testimonio.

          Estuve recluido en el Alcázar de Toledo durante la guerra civil. Recuerdo perfectamente el sufrimiento de aquellos meses. Pero hubo hechos que ocurrieron dentro de la fortaleza de los que me enteré después. Me refiero a la muerte del capitán Alba, rehenes, secuestros, salidas nocturnas etc 
           Tuve mala suerte porque yo era soldado voluntario en la Escuela de Gimnasia de Toledo, que dirigía el coronel Moscardó, y tenía un permiso que comenzaba el 18 de julio de 1936. Pero demoré mis vacaciones hasta cinco días después, para disfrutar de las fiestas de mi pueblo. Y el estallido de la guerra me sorprendió acuartelado y no en mi pueblo, como debió ser.
            Los primeros días del asedio enterramos las sobras de la comida, pero semanas después removimos esa misma tierra del vertedero para recuperar los alimentos podridos: pasé mucho hambre.
            En Burujón siempre hemos creído que el vecino que delató al capitán Alba, de forma involuntaria, a su llegada a la villa vestido de miliciano, fue Marcial del Castillo. Este vivió hasta hace unos años en Torrijos, y no sufrió castigo alguno. Sin embargo, ahora tú me cuestas que en el sumario militar seguido en el año 1937 por estos hechos se desvela que no fue así. Según este consejo de guerra el delator fue Toribio de la Encina, después fusilado, quien reclamó la presencia de Marcial para que confirmara la identidad del infortunado militar. Sea como fuere, Marcial me contó hace años que se cuadró haciendo el saludo militar al ver a su capitán esposado: " A la orden", exclamó, al recordar su etapa de soldado en la Escuela de Gimnasia de Toledo.(1)


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(1) MORALES GUTIÉRREZ, JUAN ANTONIO: Torrijos en la Segunda República y Guerra Civil; Editorial Ledoria, Toledo, 2016.

            


jueves, 1 de febrero de 2018

ALDEAENCABO. HISTORIA ORAL





Grupo de presos desconocidos. Fotografía tomada de la Biblioteca Nacional.







EUSEBIO JIMENEZ MARTÍN. Pastor de profesión. (1916-2009)


Testimonio.



            Me quedé sin madre a los seis años y creo que he sido poco afortunado en la vida; y después, la guerra civil marcó mi futuro para siempre. Antes del 18 de julio pertenecí al Comité republicano de mi pueblo, sin cargo o responsabilidad alguna, y luego me alistaron al bando nacional para luchar en el frente contra la República.
            La primera actuación del Comité de Aldeaencabo  fue requisar las armas a los derechistas. También realizamos pequeñas incautaciones de dinero, trigo y animales a los vecinos más pudientes de la villa. Incluso llegamos a sacrificar un novillo confiscado a Ángel Almorox Montero del que todos  comieron en la plaza, y  el resto de la carne fue vendida por el Comité para recaudar fondos.
Algunos derechistas, como el jefe de Falange, José Jiménez Almorox o Emiliano Polo Ramón, fueron advertidos de que “deberían esconderse o marcharse”. Otros como José Almorox Prieto y su hijo se pasaron a zona nacional, dejando en la Aldea a su esposa Joaquina y la hija de ambos, Ángela. Pero a ninguno le ocurrió nada.
Todo transcurría por estos cauces hasta que en agosto de 1936 llegaron a Aldea en Cabo un grupo de milicianos forasteros con intención de detener a los derechistas más destacados. El alcalde socialista, Benigno Jiménez, evitó dichos apresamientos. No hubo muertos en mi pueblo.
Sin embargo, semanas después, el día 7 de octubre de 1936, tras la llegada de las tropas nacionales a Aldea,  fueron asesinados en un lugar próximo a Maqueda el alcalde, Benigno Jiménez y Valentín Almorox, que junto a Francisco Rodríguez, Timoteo Montero y Lorenzo García Hernández fueron las únicas muertes ocurridas en la localidad de forma violenta, éste último ejecutado en Toledo en 1939.
A mí  me metieron preso en Escalona, desde noviembre de 1936 hasta el 11 de enero de 1937. Luego, como no cometí delito alguno, salí en libertad. Pero el día 2 de marzo de 1937 me alistaron a la guerra en el bando nacional. Después de un periodo de instrucción en Plasencia me llevaron a Villasanjurjo para jurar bandera. Estuve luchando en el frente de Brunete. Luego nos dieron unos días de descanso, en la dehesa del Rincón, entre Villa del Prado y Aldea del Fresno y el día 24 de agosto de 1937 nos llevaron a Aragón.
             A los pocos días de llegar, en Villamayor (Zaragoza), una columna o brigada republicana del Campesino nos hizo prisioneros. Caímos como corderitos, nos sorprendieron. Cuando nos tendieron la emboscada, todos mis compañeros empezaron a tirar cosas al suelo para que no las vieran nuestros captores: medallas, estampitas de la Virgen, fotos, cartas, etc. Nos llevaron presos a Lérida, y desde ahí deambulé por varias provincias, entre ellas Valencia. Arreglábamos caminos y carreteras. Sólo comíamos una sopita o tácita de caldo. Mal abrigados, pasábamos mucho frío por las noches, pero los republicanos no nos trataron mal como prisioneros.
            Me enteré que había acabado la guerra cuando vi desde un cerro a un grupo de republicanos con banderas blancas. Me alegré mucho, aunque me daba igual quien ganara, sólo quería mi libertad después de casi  20 meses preso.

            

lunes, 29 de enero de 2018

HISTORIA ORAL. ALMOROX



  


  
Almorox, año 1928. Revista Blanco y Negro.



LUCILO SILVÁN GONZÁLEZ (1923-2010).

Testimonio.


Fui un niño privilegiado al ser alumno de la escuela del maestro Antonio Quero. Recuerdo que nos hacía leer el periódico en la escalinata de la Picota. Este profesor era muy educado, culto, tolerante y afable. Accedió a la alcaldía tras la victoria del Frente Popular, aunque era natural de Málaga. Pero tras estallar la guerra pensó que el lugar idóneo para defender la república estaba en el frente de batalla y no en nuestro tranquilo pueblo.
En Almorox no se dieran grandes desigualdades en el reparto de la tierra  y ello favoreció una menor conflictividad social en la Segunda República. Las fincas eran pequeñas, improductivas, de monte bajo y pinares, siendo su mayor titular el ayuntamiento con su más de 1.500 hectáreas de bienes comunales, muchas de las cuales eran viñedos de escaso rendimiento.
La lucha por el poder municipal era tónica habitual. Por una parte, Pedro Peña Adrada, de izquierda moderada, y de otra, el conservador Martiniano Silván. La rivalidad entre ambos mandatarios se remontaba a 1931, cuando éste último fue sustituido por aquel por aclamación popular. 
La opinión que tenía mi profesor del gobierno municipal y estas rivalidades quedó plasmada en el cuaderno que te entrego para que lo publiques en tus libros. Se trata de una redacción escrita por mí, al dictado de don Antonio Quero:

 “Lo que ésta villa fue, muy alto lo pregona el lema de su escudo: noble, fiel y leal. Lo que es ahora, nos lo dice su actual estado de abandono e indiferencia desde el punto de vista higiénico. Su lamentable atraso intelectual es una consecuencia inmediata de la desmoralización ambiental y de los antagonismos y rencillas personales, así como de las luchas seudo políticas. La decadencia de su producción vitivinícola contrasta con la riqueza y salud de sus aguas, su clima y su suelo, así como sus extensos pinares, únicos en la dilatada provincia de Toledo. Cuando desaparezcan o se reduzcan a sus justos límites las pasiones políticas uniendo a los almorojanos en un solo pensamiento: el progreso y el porvenir de su pueblo”.

            Aunque pertenezco a una familia de ideología conservadora, que nunca se significó por sus ideas políticas, y tampoco estuvo implicada en nada, siempre tuve un mal recuerdo de la guerra civil y de Franco. Mi padre estuvo varios meses preso en la cárcel de Talavera, en el año 1938, acusado injustamente por los tribunales militares nacionales. También te entrego copia de la carta de mi padre me mandó desde la prisión el día de mi cumpleaños. (1)


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(1)  Entrevista realizada el 26 de mayo de 2001.

jueves, 25 de enero de 2018

HISTORIA ORAL. ALCABÓN









Autoridades locales y provinciales inaugurando  carretera en Alcabón. Foto cedida por Matías Rodríguez Díaz.




MATÍAS RODRÍGUEZ DÍAZ (1922-2007). Testimonio. Abogado y Secretario del Ayuntamiento de Toledo.




Mi ideología conservadora no la puedo ocultar porque trabajé toda mi vida en la administración. Desde la función pública aporté mis conocimientos en derecho para legislar el ordenamiento jurídico castellano manchego a partir de 1982, junto al primer presidente preautonómico, Gonzalo Payo. Y por supuesto, conozco muy bien la historia de mi pueblo: Alcabón.
 Pertenezco a una familia acomodada de la villa, “de derechas”, si así lo prefieres. Durante la Segunda República no existió en Alcabón una lucha de clases tan intensa como en Santa Olalla o Torrijos, debido a la figura del cura párroco, Jesús Alía López, natural de Escalonilla. Este sacerdote ejerció su autoridad moral y política sobre todos los vecinos, hasta su fallecimiento en 1934.
Una vez estallada la guerra civil, el alcalde socialista, Tomás Campos, fue el artífice de que  no se cometiera asesinato alguno contra sus convecinos de ideología contraria. Pero, sin embargo, los falangistas de Arucas (Canarias), a su llegada a Alcabón en septiembre de 1936, le propinaron una gran paliza que le obligaron a andar con muletas el resto de su vida. Pero los habitantes conservadores de Alcabón reprocharon esta actuación y otras muchas de los falangistas.
Pero no hay que confundir el comportamiento de moros o falangistas con la del resto de vecinos y militares profesionales. De hecho, el primer alcalde franquista denunció la actuación de la Falange de Canarias. Ocurrió que a la llegada de las tropas nacionales a Alcabón, el 21 de septiembre de 1936, la Casa del Pueblo quedó abandonada y sus muebles, junto con dinero, fueron depositados en el Ayuntamiento el día 8 de octubre de 1936 por orden de la autoridad militar que acababa de ocupar la plaza. Pero el día 4 de noviembre, los citados falangistas irrumpieron violentamente en la casa consistorial y, mediante amenazas, bajo el pretexto de que serían entregadas a la Suscripción, se apoderaron del dinero. Los hechos fueron denunciados por la nueva  Comisión Gestora que gobernaba el municipio y el Juez Militar siguió procedimiento sumario contra ellos.(1)


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SINOPSIS.

La  Falange en Canarias cumplirá un importante papel represor en la comarca de Torrijos dentro de los primeros meses de la guerra. En las islas, cientos de jóvenes falangistas van a ser encuadrados militarmente y nacerá el Batallón de voluntarios canarios. Los militares rebeldes ven a estos como la fuerza de choque civil adecuada para asegurar la retaguardia.
Según la información procedente de la propia prensa canaria, eran muchos los voluntarios que querían ir al frente, pero, finalmente, sólo saldrán 700 con destino a la Península. El Jefe de la milicia falangista, el Teniente Larrea, los convocó, el día 18 de agosto de 1936, en la calle Buenos Aires nº 35 de Las Palmas(Diario Acción, 19/08/36). Los grupos más numerosos procederán de la capital de la isla y de Arucas, al mando de su alcalde interino Antonio Millán Rodríguez.
El mismo día de la partida de los expedicionarios canarios, el Comandante Militar de Gran Canaria añade un incentivo importante para los que marchan al frente, reservándoles el destino, empleo y puestos de trabajo que ostentan y la obligación de sus patronos de abonar a sus familias sueldos y jornales. *(Adición al Bando, firmado por José Cáceres, Comandante Militar de Gran Canaria en Acción, 7/9/36).
La tarde de sábado, 5 de septiembre de 1936, se embarcaron en el vapor Dómine con dirección a Vigo, para posteriormente viajar a Cáceres en tren. La toma de Talavera se verifica el día 3 de septiembre, nueve días antes de la llegada de las milicias canarias. A la ciudad de la cerámica llegan el día 12 de septiembre y allí les espera un destino distinto al que ellos creían: el trabajo en la retaguardia y no el de luchar en el frente.
Una vez llegados a Talavera instalan allí su cuartel general, supeditados a las órdenes del mando central militar, que pronto les anuncia la tarea que tienen reservada: la limpieza en la retaguardia.(3)

(1)  Entrevista realizada en mayo del año 2003.
(2) Libro de actas municipal: hoja suelta facilitada por Matías Rodríguez Díaz.
(3) MILLARES CANTERO, SERGIO: Los falangistas canario en el frente de Toledo; Ediciones Universidad Castilla La Mancha; Cuenca 2008. Congreso Ciudad Real.