Este blog nace para contar la historia de los pueblos de la comarca de Torrijos a través de imágenes y microrelatos.

jueves, 20 de noviembre de 2014

TORRIJOS EN LA GUERRA CIVIL. OTOÑO DE 1936.LOS FALANGISTAS CANARIOS





Sede de Falange en la plaza de Zocodover de Toledo. Archivo Rodríguez.





¿ Qué ocurría en nuestra comarca en los últimos meses de 1936? Los falangistas canarios en la comarca de Torrijos.  


           La  Falange en Canarias cumplirá un papel muy importante en la comarca de Torrijos dentro de los primeros meses de la guerra. En las islas, cientos de jóvenes falangistas van a ser encuadrados militarmente y nacerá el Batallón de Voluntarios Canarios. Los militares rebeldes ven a estos como la fuerza de choque civil adecuada para afrontar las tareas de represión en la retaguardia de los pueblos de nuestras comarca “liberados” por los nacionales.
             El Jefe de la milicia falangista, el Teniente Larrea, los convocó el día 18 de agosto de 1936, en la calle Buenos Aires nº 35 de Las Palmas(Diario Acción, 19/08/36). Los grupos más numerosos procederán de la capital de la isla y de Arucas, al mando de su alcalde interino Antonio Millán Rodríguez.
             El mismo día de la partida de los expedicionarios canarios, el Comandante Militar de Gran Canaria añade un incentivo importante para los que marchan al frente, reservándoles el destino, empleo y puestos de trabajo que ostentan y la obligación de sus patronos de abonar a sus familias sueldos y jornales. (Adición al Bando, firmado por José Cáceres, Comandante Militar de Gran Canaria en Acción, 7/9/36).
           La tarde de sábado, 5 de septiembre de 1936, se embarcaron en el vapor Dómine con dirección a Vigo, para posteriormente viajar a Cáceres en tren. La toma de Talavera se verifica el día 3 de septiembre, nueve días antes de la llegada de las milicias canarias. A la ciudad de la cerámica llegan el día 12 de septiembre y allí les espera un destino distinto al que ellos creían: el trabajo en la retaguardia y no el de luchar en el frente.
             Una vez llegados a Talavera instalan allí su cuartel general, supeditados a las órdenes del mando central militar, que pronto les anuncia la tarea que tienen reservada: la limpieza en la retaguardia.
             El rápido avance de las columnas rebeldes del general Yagüe hacia Toledo exigía destinar efectivos para eliminar a los elementos que pudieran ser sospechosos de acciones republicanas. Se trataba de extirpar de raíz todos los hipotéticos peligros para el "Nuevo Orden".
       Recorrían los pequeños pueblos existentes a ambos lados de la carretera de Extremadura, siendo su primera incursión la del día 17 de septiembre de 1936, cuando la 1ª centuria de Arucas, al mando de Jiménez y Millán, ocupan Garciotum. Esa misma jornada toman Lucillos y a la siguiente Otero, Escalona y El Bravo.
              A lo largo de un mes, entre mediados de septiembre y octubre, apenas van a moverse de sus posiciones entre Talavera y Toledo: El Casar, Los Cerralbos, Cebolla, Erustes, Hormigos, Gerindote, Torrijos, La Puebla. Agrupados en centurias, escuadras y falanges, los canarios, apenas tienen que pegar un tiro para tomar los pueblos citados. Así, una carta escrita por el falangista de San Mateo, Jerónimo Ojeda Martínez, publicada en fecha 15-11-36 en el periódico canario Hoy, dice lo siguiente:

“ Hemos visto periódicos de las islas en los que nos ponen como grandes héroes y…todavía los canarios hemos dado muy pocos tiros, ya que no hemos intervenido en acciones de envergadura, aunque creo que pronto nos emplearemos a fondo”

              El cuartel general de los canarios permanece en Talavera, con posiciones fijas en Cazalegas y El Casar,  y desde allí se organizan los relevos. Respondía a una estrategia de proteger la carretera de Extremadura como camino de penetración de las tropas hacia Madrid. Otra de las vías a cuidar hacia la capital era la línea férrea Talavera-Madrid, por ello vigilan con especial esmero las localidades de Erustes, Mesegar, Montearagón y Torrijos.
              El fenómeno represivo sobre la disidencia es un elemento central en la estrategia del golpe militar. Tal y como escribía Mola en su famosa Instrucción Reservada nº 1, “ la acción ha de ser en extremo violenta, para reducir los antes posible al enemigo”. Es lógico pensar que los mandos militares de la columna Yagüe impartieran instrucciones claras acerca del cometido a desempeñar por los canarios.
            En algunas de las cartas y escritos, en muchos casos publicados por la prensa grancanaria, los protagonistas explican los objetivos que tienen que cumplir con toda claridad: “Ya muy pronto terminará esta guerra de destrucción; hay que ir limpiando y conquistando palmo a palmo…” dice el falangista Antonio Martín Vera en una carta emitida a su hermana María y publicada en el periódico ( Hoy, 16/10/36, pág. 3). También el capellán Nicolás Peña se refiere, en una de sus cartas, “al daño moral y mala semilla sembrada por los rojos y que no hay más remedio que desterrar, cueste lo que cueste”*( Acción, 24/10/36, p. 9). Otro falangista lo dice más claro: “ Aquí nosotros únicamente estamos en operación de limpieza, tal como tomar pueblecitos donde aún quede algún vestigio de semilla roja, nombrar autoridades, reponer la bandera, crear comités de Falanges, etcétera, etc.*( Carta de un falangista publicada en Acción, 16/10/36, pág. 3).
          En la crónica del periódico canario Hoy, Luís Real escribe las carta que recibe de Toledo: “…cuando salimos de Canarias éramos tímidos, apocados, indecisos,..” en cambio “…ahora somos hombres…”,”…circula por todos nosotros un fuego extraño que nos excita y nos mantiene con un coraje hasta ahora desconocido…”. “…aunque nunca he tenido miedo, no me podría imaginar que a los 25 años tuviera en mi haber cincuenta y nueve mareos, ¿entiendes?...”.*(Hoy, 19/9/36, Luís del Real publica la carta del falangista José I. Ojeda)
         Este falangista canario, José I. Ojeda, jefe local de San Mateo, revela en sus cartas la evolución de su psicología asesina. El 23 de octubre de 1936 tiene 25 años y ya tiene en su haber lo que él llama 59 “mareos”. También dice que fue el encargado de la “limpieza” de Talavera. “Mareó”, además, al Comandante Militar de Santa Cruz del Retamar, después de la limpieza llevada a cabo el 6 de octubre. De a localidad de Rielves, villa de la que era Comandante Militar al momento de escribir la carta, dice que “ siempre me tendré que acordar, aunque no quiera, y el pueblo de mí, pues lo he limpiado de abisinios. Pero hay otras cartas en las que cuenta otras “hazañas”. Por ejemplo, en Burujón ha estado “ pelando mujeres, mareando fulanos y haciendo labor patriótica”( Carta de José I. Ojeda A Sebastián Jiménez Sánchez, de 16-12-36, en Museo Canario, Archivo Sebastián Jiménez Sánchez, 58,6,16).
       Un elemento central en la justificación de las acciones de los milicianos canarios es no dejar con vida a personas que pudieran obstaculizar el avance militar. Pero lo que encuentran los falangistas canarios a su llegada a los pueblos, en aquel septiembre de 1936, es una población atemorizada que no ofrece resistencia. La mayoría de los milicianos republicanos y líderes frentepopulistas locales, o miembros de los Comités  implicados en delitos de sangre, se encaparon a zona republicana. Sin embargo, en Mesegar, según una carta de un falangista publicada en el diario Acción(16-10-36), afirma: “..pudimos detener a casi todos los dirigentes del Comité Rojo, pues los otros habían salido pitando días antes de nuestra entrada en el pueblo..”.
          Muchas crónicas y cartas publicadas hacen referencia  en lo que se encuentran en los pueblos de la comarca de Torrijos que van ocupando y a la represión republicana de días atrás. Así, por ejemplo dicen que en Calera más del 75% del pueblo está de luto por los asesinatos de los “rojos”, que huyeron de la localidad antes de la toma de la misma.*(Carta de Lucas y Tomás Arencibia, en Acción, 13/10/36). Que en Domingo Pérez los frentepopulistas mataron a la familia Olmedo y a otros. Así, el propio capellán de los expedicionarios dice “…que en todos los pueblos ocupados no queda ni un solo sacerdote, todos han sido asesinado de la manera más vil y salvaje…”, para después aludir a los “…destrozos de iglesias, asaltos a casas, ganados robados, graneros deshechos…”.
            Sin embargo, en El Casar de Escalona fusilan a 10 personas, entre ellas chicas y chicos de 14 años, porque(según el cronista) les estaban disparando. *(Crónica de Luís del Real en Hoy, 19/9/36).
        La detención de vecinos calificados como rojos sólo puede deberse a una tarea de investigación y denuncias. Así, la crónica de Luis del Real(Hoy, 17-10-36,pp. 1 a 8) cuenta la historia de un personaje misterioso llamado Arana, al que llama el “agente”, que se encargaba de dicha tareas de indagación. Así, en Hormigos, a mediados de octubre, los falangistas de Arucas ocuparon el pueblo en el que se habían refugiado republicanos huidos de otras poblaciones. Después del consejo de guerra en el que intervino el agente Arana, la crónica concluye con un escueto “Ahora todo está tranquilo”, con lo que podemos hacernos una idea del destino de los prisioneros.
          Pero las labores de los falangistas no se limitaban a la vigilancia y limpieza de la retaguardia, sino que también hacen las labores de los sepultureros. En Escalona, enterraron a los “rojos” muerto en el combate.(Crónica de Luís del Real, en Hoy, 17-10-36). En esta misma crónica se da cuenta de la captura de un tal “Churro”, que considera “un cabecilla de los más grandes de la localidad de Calera. Le dieron un culatazo mientras intentaba huir y lo llevaron al pueblo en mula donde le debieron ejecutar ya que la carta termina: “ Pues así hemos limpiado el pueblo”.(1)
           


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(1) CANTERO MILLARES, Sergio. Los Falangistas canarios en el frente de Toledo, Ediciones de la Universidad de Castilla La Mancha, pág 22  ss.





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