Este blog nace para contar la historia de los pueblos de la comarca de Torrijos a través de imágenes y microrelatos.

sábado, 29 de abril de 2017

GERINDOTE






















LOS MAYOS: UN RITUAL ANCENTRAL VIGENTE.


            Los "quintos" de Gerindote salían a la chopera más cercana en busca del ejemplar más recto para luego plantarlo en un lugar céntrico de la localidad, celebrando así la fiesta de los mayos. Esta tradición popular, del primer día del mes de mayo, muy arraigada en toda España, simboliza multitud de situaciones de carácter espiritual y de orígenes ancestrales.
            Los jóvenes gerindotanos, que llegaban a la mayoría de edad y sorteaban para cumplir el desaparecido servicio militar, gozaban durante ese año de una singular dispensa para extralimitarse en sus celebraciones. Así, se les permitía pintar en las paredes el "mote" de algún vecino con alguna frase graciosa o burlesca, o rondaban durante la noche con cánticos sarcásticos y lanzamiento de cohetes. También cortaban el tráfico de la carretera para ofrecer limonada a los viajeros a cambio de unas monedas que se depositaban en la pandereta.
            Los orgullosos padres de los "quintos" autorizaban a sus hijos para que fumaran el primer cigarrillo en su presencia y, además, les regalaban la petaca labrada en piel que su abuelo les obsequió en una ocasión semejante décadas atrás.
            La fiesta culminaba el día de la talla del "quinto", realizada en el ayuntamiento por las autoridades municipales, que consistía en un reconocimiento médico con medición incluida de su estatura para comprobar si el mozo daba "la talla" mínima exigida para acudir al ejército. Como todos resultaban aptos, pandereta en mano y rigurosamente trajeados, salían a la calle para entonar canciones tradicionales en alusión a la quinta del año. Sus estribillos estaban marcados por el amor como norma general, ya sea patrio o maternal, filial o de amistad, así como de las primeras vivencias amorosas.
            Con el paso de los años, el vínculo entre aquellos jóvenes quedaba sellado para toda la vida. Llega la vejez, cuando alguno de ellos fallecía, aún se decía: " ha muerto mi quinto".(1)


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(1) MORALES GUTIERREZ, J.A.; Gerindote, Historia y Costumbres. Autoedición, Toledo 2003

               

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